La crisis de las conciencias




Todos los días escucho viejos naftalinosos y padres despreocupados decir lo mala y perdida que está la juventud. Frases como “Todo tiempo pasado fue mejor”, “Esta juventud de hoy” o “los niños son el futuro”, son parte del cliché urbano que tengo que mamarme a diario, especialmente de gente que no se caracteriza por tener una vida muy santa.
Vamos por parte… ¿Quiénes son los encargados de educar a las nuevas generaciones? ¿Acaso el desenfreno de nuestros jóvenes es sólo responsabilidad de ellos mismos? Detrás de cada drogadicto, pokemón o adolescente embarazada hay, o debería haber, padres, maestros, amigos y un sistema que los haya educado. ¿Entonces quién ha fallado?, a mi juicio los padres y el sistema se olvidaron de los que hace 10 años eran niños y hoy exigen respeto como si este fuera un derecho y no algo que se gana con esfuerzo.
Tengo la bendición de tener padres que nunca me impusieron una religión, un color político, ni si quiera un equipo de fútbol. Siempre me rayaron la cancha, me dieron sus propios valores y respetaron mis decisiones.
Me da asco ver como los padres de hoy, de 35 a 50 años se llenan la boca hablando de lo mal que está la juventud, cuando han sido ellos mismos los responsables de educar a los jóvenes de hoy. Mientras competían con el vecino por quien tenía el pasto más verde, los niños se criaron viendo Mekano, o con los amigos del barrio. Nunca les hablaron de lo bueno y lo malo, y después se ponen a exigir resultados como si nada.
La TV y contenidos de internet los hace la generación de entre 30 y 50 años. Ellos tomas las decisiones delo que va y no va, por tanto son ellos, junto a los padres ausentes los únicos responsables de esta juventud inquieta.
En todas partes y en todo tiempo se cuecen habas. No digan que el pasado fue mejor, si antes un patrón se agarraba a cuanta china se le cruzara y nadie lo obligaba a reconocer al hijo. Desde que el mundo es mundo la juventud se ha revelado con las herramientas que su generación posee. Dicen por ahí que ser joven y no ser rebelde es una contradicción hasta vital.

Los padres no siempre tienen la razón, porque está empíricamente demostrado que son tan humanos y falibles como todos.
Mientras los medios no sean capaces de mostrarnos las cosas como son y sigan vendiendo pornografía disfrazada y circo rumano, donde prima la ley del más pillo, no podremos tener una juventud constructiva. Lo mismo a los padres. Sentarse con los hijos un rato hasta podría ser entrete.
Finalmente los niños son el pasado, ya se están formando. Los espermios son el futuro.


Por Francisco Vásquez Lizama

Periodista

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