Esas Mujeres…


Nos quitan y nos dan la vida… Nos abren y nos cierran heridas. Así al menos versa la canción de la disuelta banda chilena La Sociedad. Como una premonición el nombre de la agrupación hace mención a lo que todos buscamos en una mujer, asociarnos, ser parte de ella, sea por unos minutos, dependiendo de la duración de cada uno, por unas horas, semanas meses o simplemente para toda la vida.
Pero… hay mujeres y minas. Las minas están en todas partes, salen de cacería, generalmente en bandada tratando de ser cazadas por un riflero de mira ajustada. Bailan, piden copetes caros, se hacen las interesantes y saben que su poder radica entre las rodillas y el ombligo. La mujer cuando quiere, el hombre cuando puede, dicen por ahí. Dentro de las minas hay varias categorías. Están las POTOS CON RUEDAS, típica C3, parcialmente teñida, cuan producto chino, copia del original, pero al fin copia. Busca alguien que la pasee en auto delante de todos, para ser la envidia de las otras PCR, creyendo que de esta forma podrán escalar socialmente y al final ser alguien en la vida, como si la vida fueran 4 neumáticos y reggaetón a todo lo que da la radio de car.
Están las TABLA DEL UNO, CARPA DE CIRCO, TIJERA, PARILLADA y otros, cuyo apodo radica en la facilidad con que se concreta el acto sexual mismo. Generalmente miran dos cosas, el paquete y la billetera. Piden el copete más caro y si las invitas a comer el sándwich más abundante. Usan frases durante el acto como DAME TODA TU LECHE DE GUERRERO o JUAN CARLOS, TRABAJAME LOS PEZONES. Generalmente son flaites y sueñan con llegar a Yingo.
Están las típicas cartuchas que frente a los papás son unas santas, y cuando veranean en Cachagua, Zapallar o Pucón le prestan la chauchera a cuanto rucio tirao a cuico le pida la pasá. Son generalmente pelolais, del Cumbres o Villamaría.
Están las peor de todas, LA INJUSTA, aquella cuica al peo, aspiracional total, que vive en una casa de subsidio, pero vende la pomada de ser ABC1, por tener ojos de color o pelo claro. Fuma con el cigarro en la cara de los otros, para demostrar que fuma. No tiene tema de conversación, se baña una vez a la semana, tiene EL jeans Kosiuko, al que le saca lustre y generalmente rompe el corazón del clase media que quiere conquistarla. Para ella todos son manipulables y sólo existe su ego y satisfacción. En esta categoría están también aquellas que, jurando amor eterno, por inexplicables razones juegan o dos o tres bandos y a veces 4, piden perdón mil veces, pero las hormonas claramente son más fuertes que las neuronas en estos casos.

Finalmente están las mujeres, son las menos, pero están. Encontrarse con una mujer en la vida es sentarse en un pajar y encontrar la aguja. Son calidad por sobre cantidad. Son reservadas, inteligentes para bien, cuidadosas, sencillas, fogosas en privado y unas señoritas en público. No buscan al más platudo, ni al de mejor auto, te miran a la cara, son honestas, jugadas por lo que quieren y sobre todo son para siempre. Aunque termines una relación con una MUJER, siempre te recordarás los maravillosos momentos juntos. Cada MUJER es única e irrepetible. No hay dos iguales, por son como quieren ser, no copian modas ni se dejan influenciar. Están por sobre el bien y el mal.
Este mundo es una mujer, único, lleno de vida. El planeta es ELLA no EL. Fértil, a veces frio, a veces tibio, a veces ardiente. Lleno de contrastes de rincones por recorrer, siempre sorprendiendo. En calma, en tempestad. Nos dan la vida, nos la quitan. Son la luz del camino y la oscuridad del descanso. Por lo mismo amo a las mujeres, como amo a la vida misma.

Francisco Vásquez Lizama

Periodista

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