Un día fue por la espada y las armas, después mediante la iglesia. Cuando esta perdió injerencia en las creencias populares, la educación se encargó de formar ciudadanos proclives a esa mano invisible que manejas desde que el mundo es mundo, precisamente al mundo. Si antes fueron las deidades divinas y las monarquías, después fueron los héroes de escuela, hoy son los bancos, empresario y gobernantes quienes dirigen el mundo, cual titiritero, pero haciéndole creer a la gente que es libre para decidir.
La escuela e iglesia fue reemplazada por los grandes medios de comunicación social, principalmente ligados a empresarios y políticos. Los empresarios y grandes banqueros ponen figuras políticas con aparentes diferencias, pero que en el fondo son lo mismo. Les financian las campañas, financian atentados terroristas para hacerle creer al mundo que hay bandos, pero en definitiva Obama y Mc Cain eran lo mismo. Diferían en cosas como la empatía o la juventud, aunque son igual de funcionales para el sistema que nos gobierna desde arriba.
El atentado del 11 de septiembre de 2001, los derrocamientos de presidentes en centro y Sudamérica, patrocinados por el gentil auspicio de los medios de comunicación, son parte de este lavado de cerebro inconsciente, que nos tiene más libres y más esclavos que nunca.
Los grandes bancos saben que existen dos formas de esclavizar a la gente. Una es con el látigo, la otra con las deudas. Vivimos nuestra vida en cuotas, analizamos todo desde la oferta y la demanda, matamos por la liquidación, somos hijos del retail. ¿Ha pensado usted de cada 100 pesos que tiene cuanto se le va en intereses de casas comerciales y cuánto paga de impuesto, que después es mal aprovechado y robado por el gobierno de turno?
No conviene a esta mano negra tener estudiantes bien formados, sino, mano de obra barata, formada en instituciones ligadas a iglesia o empresas, que cobran un disparate por educar profesionales que luego reciben sueldos de técnicos.
Tampoco es conveniente que las cosas sean bien hechas. Transantiago, Ferrocarriles,Carreteras, Hospitales y escuelas son hechos a medias, para tener después que hipotecar el Estado y hacer que nosotros hagamos más ricos a los ya bastante adinerados dueños del mundo. Todo se financia mediante créditos de bancos con el BID o particulares.
Somos esclavos de nuestra propia ignorancia. Dos ejemplos recientes.
La crisis económica es FICTICIA, en su génesis, no así en sus efectos. Si bien se despide gente, suben las cosas, es una oportunidad para que todos se endeuden y sigan siendo esclavos. Mientras más aumenta la deuda, más poder tiene la mano negra.
Otra es la gripe porcina, otra arma biológica que busca bajarle los bonos al agrandado México, potenciar la industria farmacéutica y repotenciar el sistema financiero. En esto han ayudado, como no, los medios de comunicación a provocar alarma pública contra cualquiera que se mueva con sombrerote o mascarilla. Así ocurrió con el VIH, el Ebola en Africa y la gripe aviar en Asia y el Antrax. Ya no se puede follar, comer ni respirar tranquilo.
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