Qué pasa con la caja idiota???




Nunca vi Yingo ni Mekano, ni Calle 7. Tampoco Dragon Ball. Yo veía Los Simpsons cuando era de pernos verlos y me conectaba a internet cuando era de gente sin vida social conectarse a la web.
Por lo tanto me perdí la prostitución de la abuela virtual llamada TV. Esa dulce y cálida señora cuadrada, pasó de ser una Merry Popins que estaba en el Living de la casa a la más vulgar de todas las prostitutas, que terminó por meterse en nuestros dormitorios.
Me da risa, pero me carga la música melosa de mp3 ajeno o de colectivo, pero finalmente todos nos sabemos aunque sea el coro de las canciones de Sin Banderas o Mario Guerrero, porque en algún lugar las hemos escuchados y están estructuralmente diseñadas para ser oreja.

Lo mismo pasa con programas como Rojo, Yingo y Mekano. Aunque no los veas igual uno ubica a ciertos personajes emblemáticos, por las portadas de los diarios o el comentario de los adolscentes.

Fue justamente la generación púber la se crió con la visión seudo pervertida de Alex Hernández y toda su majamama televisiva. Los conflictos amorosos, el juego de la gomita, niñas desnudas a las 5 de la tarde, intercambio de parejas en pantalla. El nuevo elemento que le hemos sumado va más allá de mi tolerancia. Intentos de suicidio, confabulaciones en contra de todos, romances de unj día y ponceo con tirarse un gas.

Los adultos de hoy se escandalizan ante las nuevas generaciones, pero han sido ellos quienes no han sabido educar, escuchar y cuidar a sus hijos. Son ellos los encargados de poner contenidos en la nana electrónica. Es como si aparte de ignorar sus inquietudes contrataran a la Gheisha Chilena para cuidarlos y aconsejarlos acerca de sexualidad y otras hierbas.

Tenemos como resultado niñas embarazadas a los 14, tirando con quien se les cruce, fotologs y fotos de facebook que hace un par de años cualquier revista erótica se las hubiera querido, y gratis. Tenemos
adolescentes que no entienden que la pena es parte de estar vivo, queriendo matarse, vendiendo su espíritu por una gota de fama. Acostándose con el primero que les invite, ignorando absolutamente a los padres, sin sentido de vida, y pensando en sólo en los próximos 5 minutos, lo mismo que les dura la fama a los niñitos reality y Mekano.

Nadie les explicó que el Pan y el Circo solo crean ciudadanos ilusos sin poder de decisión y fácilmente manejables al ritmo de la Chuchuca o Don Omar. Hoy me desayuné con que Arenita se quiso suicidar. Veremos cuantas seguirán su ejemplo.


Francisco Vásquez Lizama

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